En un contexto de envejecimiento acelerado —con casi 3 millones de chilenos mayores de 65 años— y el aumento de enfermedades crónicas como diabetes y obesidad, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile presentó los resultados de la Encuesta de Salud, Seguridad Alimentaria y Calidad de Vida (ESSALCAVI), el primer estudio nacional que analiza la relación entre vulnerabilidad nutricional, factores socioeconómicos y políticas públicas dirigidas a este grupo etario. Los hallazgos, obtenidos mediante entrevistas presenciales a 1.171 adultos mayores en 88 comunas, exponen un escenario crítico: el 15,9% sufre inseguridad alimentaria (IA) moderada o severa, con un pico del 8,5% en la Macrozona Norte.

Claves del estudio: Entre la soledad y la falta de acceso

La investigación, financiada por AB Chile y desarrollada por el Núcleo de Envejecimiento del INTA, vincula la IA no solo con factores económicos, sino también psicosociales. El 26,8% de los encuestados reportó sentirse solo, cifra que se dispara al 37,5% en el norte del país. Esta soledad se correlaciona con mayores niveles de IA, especialmente entre quienes padecen depresión o insatisfacción vital. “La inseguridad alimentaria no es solo un problema de ingresos: habla de redes de apoyo fracturadas y salud mental desatendida”, subraya la Dra. Cecilia Albala, coordinadora del estudio.

En materia nutricional, el 32,4% de los adultos mayores presenta riesgo de desnutrición —con mayor prevalencia en mujeres (35,1%)—, mientras que el 5,6% ya sufre desnutrición. A esto se suma que el 21% reduce el consumo de alimentos saludables por falta de dinero, y un 5,6% ha pasado un día entero sin comer. Los precios elevados de proteínas como carnes (89,8%) y productos del mar (79,1%) agravan el acceso a dietas equilibradas.

Salud olvidada: Dientes ausentes y dificultades visuales

La encuesta destaca problemas estructurales de salud pública: el 50,9% de los mayores carece de todos o la mayoría de sus dientes, y el 52% tiene dificultades para leer etiquetas de alimentos. “El envejecimiento saludable exige abordar la salud oral, visual y psicológica de manera integrada”, advierte Albala.

Programas públicos bajo la lupa: El caso PACAM

El análisis del Programa de Alimentación Complementaria del Adulto Mayor (PACAM) revela grietas en su implementación: 60% de los beneficiarios no retira la bebida láctea ni la crema “Años Dorados”, cifra que alcanza el 42,6% entre quienes padecen IA. Además, un 23,4% de quienes reciben la bebida láctea no la consume regularmente. “Esto refleja desconexión entre diseño y realidad: hay que evaluar distribución, aceptación cultural y educación nutricional”, señala Moisés Sandoval, director del proyecto.

Envejecimiento acelerado: Un llamado a políticas transversales

Chile enfrenta una “transición demográfica avanzada”, según Francisco Pérez Bravo, director del INTA, impulsada por baja fecundidad, menor mortalidad temprana y mayor esperanza de vida (81 años). “Urge rediseñar enfoques comunitarios y priorizar datos para alinear al sector público-privado”, afirma. Anahí Urquiza, vicerrectora de la U. de Chile, añade: “La inseguridad alimentaria futura pesa como trauma colectivo: es un problema ético y de sostenibilidad”.

Reacciones políticas y gremiales

El senador Juan Luis Castro (Comisión de Salud) calificó el estudio como “un mapa de brechas que exige reformular políticas carentes”, aludiendo a dilemas como “comprar alimentos o medicamentos”. Desde el sector privado, Gonzalo Uriarte (AB Chile) destacó la necesidad de “colaboración academia-Estado-empresas para incluir a un grupo históricamente postergado”.

¿Qué sigue?

ESSALCAVI propone un enfoque multidimensional: combinar subsidios alimentarios con apoyo comunitario, educación nutricional accesible y monitoreo de programas. Con un 40% de la población mayor viviendo en la Región Metropolitana —y proyecciones de que para 2050 el 25% de los chilenos superará los 60 años—, el estudio emerge como una hoja de ruta para evitar que el envejecimiento se convierta en una crisis humanitaria.

Dato clave:
Según el INE (2022), el 56,4% de los adultos mayores en Chile son mujeres, grupo que concentra los mayores índices de riesgo nutricional y soledad.