En las últimas décadas, los cambios en la alimentación y los estilos de vida han elevado la esperanza de vida en Chile. Sin embargo, este fenómeno ha ido acompañado por un aumento de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y la obesidad. En este contexto, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile presentó los resultados de la primera Encuesta de Salud, Seguridad Alimentaria y Calidad de Vida (ESSALCAVI), un estudio que arroja datos clave sobre la situación nutricional de los adultos mayores en el país.
Un estudio pionero sobre alimentación y vejez
El estudio, desarrollado por el Núcleo de Envejecimiento, Vejez y Calidad de Vida del INTA y financiado por AB Chile, tuvo como objetivo evaluar los niveles de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) en personas mayores de 65 años y analizar su relación con factores individuales, familiares, comunitarios e institucionales, incluyendo programas alimentarios públicos.
Para ello, se realizaron entrevistas presenciales a 1.171 adultos mayores en 88 comunas del país, cubriendo todas las regiones y zonas urbanas y rurales. Se evaluaron aspectos como condición socioeconómica, autopercepción de salud, calidad de vida, presencia de enfermedades crónicas y acceso a la alimentación, utilizando escalas de medición internacionales.
Los resultados fueron presentados por la doctora Cecilia Albala, coordinadora del Núcleo de Envejecimiento, Vejez y Calidad de Vida del INTA, y Moisés Sandoval, director del proyecto ESSALCAVI.
Principales hallazgos: inseguridad alimentaria y riesgo de desnutrición
El estudio identificó preocupantes niveles de inseguridad alimentaria en la población mayor:
- A nivel nacional, el 15,9% de los adultos mayores enfrenta inseguridad alimentaria moderada o severa, con un 4,2% en situación severa.
- La Macrozona Norte presenta el nivel más alto de inseguridad alimentaria severa (8,5%).
- La inseguridad alimentaria afecta más a quienes sufren depresión o se sienten solos. A nivel nacional, el 26,8% de los adultos mayores declara sentir soledad, cifra que se eleva al 37,5% en la Zona Norte.
- El 32,4% de los encuestados presenta riesgo de desnutrición, con una prevalencia mayor en mujeres (35,1% vs. 28,9% en hombres).
- El 21% de los adultos mayores no consume alimentos saludables o nutritivos por falta de dinero, y un 5,6% ha pasado un día entero sin comer por falta de recursos.
- El 89,8% de los encuestados considera que el precio de la carne es elevado e inalcanzable, mientras que el 79,1% opina lo mismo sobre los productos del mar.
Otro dato relevante es el deterioro de la salud oral y visual: el 50,9% de los encuestados no tiene la mayoría de sus dientes y el 52% presenta dificultades para leer la información en los envases de alimentos.
Ante estos resultados, la doctora Albala enfatizó que el envejecimiento debe abordarse de manera integral, considerando la salud oral, social, psicológica y otros factores clave para el bienestar de los adultos mayores.
Desafíos para un envejecimiento saludable
Francisco Pérez Bravo, director del INTA, subrayó que Chile avanza hacia una etapa avanzada de envejecimiento poblacional debido a la baja tasa de fecundidad, la reducción de la mortalidad en edades tempranas y el aumento de la esperanza de vida. En este contexto, el estudio ESSALCAVI permite identificar deficiencias nutricionales acumuladas en los adultos mayores y comprender los cambios fisiológicos del envejecimiento para reforzar estrategias de alimentación comunitaria.
Por su parte, Anahí Urquiza, vicerrectora (S) de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, destacó la importancia de la colaboración público-privada para enfrentar los desafíos de la seguridad alimentaria. “El solo hecho de que los adultos mayores no se sientan seguros sobre su acceso futuro a la alimentación es un problema grave para el país, con implicancias en la salud mental y en el sistema de salud”, advirtió.
El desafío del programa PACAM
La encuesta también evaluó la relación entre la inseguridad alimentaria y los programas de asistencia pública, en particular el Programa de Alimentación Complementaria del Adulto Mayor (PACAM). Los resultados muestran una baja participación en el programa:
- Más del 60% de los beneficiarios mayores de 70 años no retira los productos lácteos y la crema “Años Dorados”.
- Entre quienes enfrentan inseguridad alimentaria, el 42,6% no accede a los alimentos del PACAM.
- Un 23,4% de quienes retiran la bebida láctea declaró consumirla “nunca o casi nunca”, mientras que un 19,4% la consume solo “algunos días”.
- En el caso de la crema, un 18,7% la consume “nunca o casi nunca”, y un 32,8% solo “algunos días”.
Estos datos evidencian la necesidad de revisar y mejorar la implementación de programas alimentarios para garantizar que los adultos mayores accedan a una nutrición adecuada y sostenible.
Conclusión
Los resultados de ESSALCAVI ponen en evidencia la vulnerabilidad nutricional de los adultos mayores en Chile y la urgencia de diseñar políticas públicas enfocadas en la seguridad alimentaria. El acceso a una alimentación adecuada no solo es un derecho, sino también un factor determinante para un envejecimiento saludable y digno.
/Departamento de Prensa Incondicionalmente Retro